Uso
de la Música
Conocida desde tiempos ancestrales, esta disciplina está considerada
como una de las de más futuro del siglo XXI. ¿Cuántas veces hemos oído que la
música amansa las fieras? Nada más lejos de la realidad. ¿Y la ternura que nos
despierta aquella balada en concreto? ¿Y el ritmo frenético que nos impone un tempo
marcado y elevado? Lo que no se puede negar es la evidencia de las ligaduras
que hay entre la música y otras disciplinas como la psicología, la
psicomotricidad y la comunicación.
¿Qué podemos conseguir con
la musicoterapia?
Basándose en los patrones de actividad eléctrica cerebral que producen
la música y sus componentes fundamentales (sonidos, estructuras rítmicas,
escaleras, tonos, etc.), con la musicoterapia se pretenden obtener diferentes
resultados terapéuticos. Los más destacables se pueden apreciar a diferentes
niveles y escalas:
- Fisiológico: cambios del ritmo cardíaco, de la respiración y de la tensión
muscular.
- Psicomotriz: estimulación / inducción de la coordinación.
- Médico: ayuda psicológica y física (reducción del dolor).
- Psicológico: regulación del estado de ánimo, ayuda en la resolución de
problemas psicológicos, mejora de la autoestima.
- Social: mejora de las relaciones sociales, de la comunicación, desarrollo
emocional y afectivo.
- Educativo: ayuda a la formación, potencia el aprendizaje, facilita la
superación de discapacidades y la recuperación del habla. Escuchar música
durante el embarazo potencia el desarrollo intelectual del bebé.
El efecto Mozart
En la década de los 90, un equipo de psicólogos americanos publicó un
descubrimiento sorprendente: escuchar la música de Mozart mejora el
razonamiento matemático y espacial.
Los psicólogos se dieron cuenta que las ratas que escuchaban Mozart
(especialmente una sonata para piano), encontraban la salida del laberinto
antes que las ratas que sólo escuchaban ruido u otro tipo de música.
Tratamientos
Los tratamientos no sólo se fundamentan en la escucha selectiva de
piezas, sonidos, tonos o fragmentos musicales, sino que tareas íntimamente
ligadas al trabajo de cualquier músico, coreógrafo, intérprete o compositor
también pueden formar parte de las indicaciones a seguir en una terapia de este
estilo. Estas tareas pueden ir desde la improvisación básica y sencilla, hasta
la composición, la realización de movimientos coordinados, la interpretación y
la actuación.
Evidencias históricas
Es conocido el uso que casi todas las grandes culturas ancestrales
hacían de la música, de bases rítmicas y melodías o sonidos repetitivos, sobre
todo en actos de culto, y como medio para inducir a estados de conciencia con
fines catárticos y/o religiosos.
En la filosofía griega ya encontramos algunas reflexiones (Pitágoras y
Platón son los más conocidos) sobre los diferentes efectos psicológicos de
algunas escalas musicales básicas.
Es la época en la que se encuentra el origen de los modos griegos, que
se asimilaban y relacionaban con algunas de las actividades y emociones más
habituales del momento.
Las ancestrales culturas hindú, china y japonesa ya reconocen en sus
“ragas” y modos pentatónicos (escalas de 5 notas) estructuras musicales
aplicables a diversos estados de ánimo.
Algunos conceptos
equivocados
- Es falso que sea necesario tener conocimientos de música para poder
beneficiarse de la musicoterapia.
- Es falso que haya estilos de música más beneficiosos. En cualquier
caso se escoge la música en función del tratamiento.
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